viernes, 20 de julio de 2012

Capítulo 12. Es hora del adiós.


Bueno, voy a continuar la novela. Por muy mal que esté, os lo debo. Seais solo cinco lectoras o cincuenta. Me da igual. Mientras a vosotras, os guste, soy feliz. Bueno, aquí os dejo el capítulo 12, os quiero sisters. (Siento si este capítulo es peor que los otros o algo... Un beso a todas)




Bajé las escaleras y los ví que estaban todos sentados en el sofá, Liam estaba sentado en el respaldo.
-Me tendréis que esperar, todavía no he echo las maletas.
-¿Eso significa... -empezó Liam.
-...Que vienes con nosotros? -acabó Louis.
-Si, eso es lo que quiero decir -sentencié.




Los chicos sonrieron, sonreí yo también. Aunque me quería despedir de mi hermano. 
-Esperadme cinco minutos, ahora bajo.
Fui a mi habitación, metí en la maleta ropa de todo tipo, algunos libros y mi neceser. En un bolso metí mi mp5, mi móvil y... Me acordé de una de las tantas fotos que había en la casa. Esa especialmente estaba en la habitación de mi hermano. Espero que no le moleste.
Fuí rápidamente a buscarla, allí estaba. Era una fotografía, de antes de que Álvaro se fuese a estudiar fuera, y de que mis padres falleciesen. Mi padre estaba serio, como en todas las fotos; mi madre con su preciosa sonrisa; mi hermano riéndose y despeinándome; y yo, como siempre, haciendo la tonta. Esa foto me encantaba.
Cuándo volví a mi habitación, me los encontré allí. Que vergüenza, estaban mirando sus pósters y fotografías que tenia colgadas en mi habitación.
-Una habitación preciosa -sonrió Louis.
Quería que la tierra me tragase... Puf.
-Demasiado photoshop -dijo Liam, mirando una foto- Si incluso me han quitado la marca de nacimiento que tengo.
-¡Me gusta esta! -dijo Niall mirando una foto en la que Liam estaba cogiendo a Zayn en brazos; todos sonreían, excepto Zayn, que sacaba la lengua.
-Tu como siempre, haciendo el tonto -le dijo Harry a Zayn.
Todos reímos.
-Bueno, ¿lo tienes todo? -me preguntó Zayn.
-Sí, ya podemos irnos.
-Perfecto -dijeron todos al unísono.
Mientras bajábamos las escaleras, oí la puerta que se abría, era él.
-Mierda -dijo en un susurro- Me pensaba que ya no estarías aquí. 
Solté la maleta y fui corriendo hacia él, a abrazarle. Él me correspondió el abrazo.
-Sabes que no me gustan las despedidas... -me susurró.
-No es una despedida...
Álvaro intentó reprimirse las lágrimas, pero no pudo.
-Cuidádmela bien -les dijo mi hermano a los chicos.
-Tranquilo, lo haremos -le contestó Liam.
-Tampoco tengo siete años.. -me quejé yo, secándome las lágrimas.
-Siempre serás mi pequeña, aunque tengas treinta años. Siempre.
Sonreí. La verdad, no me molestaba.
-Siento interrumpir... -dijo Harry- Pero tenemos que irnos.
-Sí... vamonos -dije yo.
-Pásatelo bien -sonrió como pudo mi hermano.
-Lo haré. No cometas muchas locuras -le respondí.
-Lo intentaré.
En ese momento, era la hora de decir adiós a mi hermano, y adiós a la casa que me vió crecer, madurar, llorar, reír, saltar, bailar, cantar... Bueno, no era un adiós, si no, un hasta luego. Tarde o temprano, tendría que volver.

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