jueves, 2 de agosto de 2012
Capítulo 27. Cambio repentino de opinión.
Intenté abrir la puerta, estaba cerrada con llave; fui corriendo a mi habitación y cogí una horquilla del pelo, la metí en la cerradura de la habitación de Zayn. Al cabo de un rato, conseguí abrirla.
-No me subestimes -sonreí.
-¿A donde vas? -dijo sorprendido de como iba vestida.
-A donde nos vamos, querrás decir. Nos vamos a cenar juntos.
-¿Qué dices?
-En cinco minutos te quiero abajo, ponte guapo -dije saliendo de la habitación: Espero que me haga caso- Aunque tu siempre lo estás.
*Narra Zayn*
No entiendo a esta chica. Ahora.. ¿quiere que nos vayamos a cenar juntos? Me miré al espejo, y me fuí vestiendo.
-Zayn.. ¿estás? -dijo ella.
-No, espera.
Fina suspiró. Pero, no parecía un suspiro de aburrimiento ni nada de eso. Si no un suspiro de alivio.
La verdad, no iba a bajar... Pero quiero saber, a qué viene ese cambio tan repentino de opinión.
Me puse un traje, que encontré por el armario, la verdad, no me quedaba mal; luego me peiné, y acto seguido volvió a tocar a la puerta.
-¿Estás desnudo?
-Si -dije.
Entró igualmente, y me quedé con cara de: "¿Qué haces?"
-Sabía que no estabas desnudo, no te hagas ilusiones -dijo riéndo.
-Ya, claro, tu querías aprovechar si veías algo, ¿no?
Se volvió a reír; medio reí yo también.
-¿A dónde vamos? -pregunté yo.
-A cenar, a un restaurante.
-No podemos cenar, aquí, ¿en casita?
-Si es lo que quieres.
-Venga, te ayudo a cocinar.
Cocinamos los dos juntos. De tanto en tanto, nuestras miradas se cruzaban, y ella sonreía tímida.
Nos sentamos, ella puso una velita en medio y cerró las luces. Me sonrió. Me ruboricé un poco.
Cenamos, y en medio de la cena ya no pude esperar más, y le pregunté lo que quería saber:
-¿Y este cambio tan repentino de opinión?
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